Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo,
llámenlo mientras está cerca.
llámenlo mientras está cerca.
(Isaías 55:6)
Hay ocasiones en que pareciera que Dios cierra sus oídos
porque Él considera conveniente que experimentemos las consecuencias de
nuestros desvaríos, porque sólo entonces, valoramos la
cercanía de Dios.
Proverbios describe esas ocasiones :
“Por cuanto
llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,
sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis,
también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere
lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y
vuestra calamidad llegare como un torbellino… Entonces me llamarán, y no
responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto
aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni
quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del
fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos.” (Pr 1:24-31).


































