Había un grupo de mujeres reunidas en su estudio
bíblico semanal, y mientras leían el libro de Malaquías encontraron un
versículo que dice:
“Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata”,
este verso les intrigó en gran manera acerca de qué podría significar esta afirmación con respecto al carácter y la naturaleza de Dios. Una de ellas se ofreció a investigar el proceso de la purificación de la plata.
