Muchas veces pensamos que la causa de nuestros problemas es la enfermedad, la miseria, deudas y hasta culpamos a otras personas por nuestros fracasos pero la raíz de todo es que no vivimos por la fe, en la visión de las promesas de Dios.
Tenemos que vivir conectados con Dios, preocuparnos en colocar como prioridad de nuestra vida el ser de Dios.
Tenemos que vivir conectados con Dios, preocuparnos en colocar como prioridad de nuestra vida el ser de Dios.
